Me
sugieren que cuente su historia, que me remonte a su construción
y
posterior restauración, a lo cual no puedo negarme como
reconocimiento
a las personas que aquí han contribuido de distintas formas a
hacer de
este sitio mí hogar.
Importantes
diseñadores como Fife y Watson
(Escocia), Nicholson (sur de
Inglaterra) y Herrehof (EE.UU)
diseñaron los grandes veleros que surcaron el mar en otras
épocas. Shamrock y Valkyrie la famosa clase "J" de los
años 20 y 30 que participaron en la Copa de América
tripulados por marinos profesionales.
Estas tripulaciones procedian casi exclusivamente de los pueblos
pesqueros de Essex y
más concretamente de las aldeas de Brightlingsea, Wivenhoe y Rowhedge a la
orilla del rio Colne.
Gente que en invierno sacaban el sustento de las frias y traicioneras
aguas del estuario del Támesis y en verano ganaban la vida
llevándose una participación de las ganancias de las
competiciones.
Muchos de los barcos de pesca(1) en los que navegaban
todavia sobreviven, aunque ya no trabajan como tal. Pero al lado de
estos magnificos veleros, a menudo de cientos de toneladas,
había embarcaciones más pequeñas, patroneadas por
sus propietarios, pero siempre con tripulaciones profesionales, como
era costumbre.
Uno de ellos fue Claude
Worth, un inglés que navegó por Galicia en 1925
(ver su carta maritima de la ensenada de Corcubión y sus dibujos
del pueblo de la época) y que poseía varios veleros de su
propio diseño, casi todos llamados "Tern". Otro fue
Conor
O´Brien, un irlandés que navegó con su
velero "Saoirse" (que
significa "Libertad"
en irlandés, era la época de la Guerra Civil Irlandesa)
dando vuelta al mundo en 1923-1924, ondeando la enseña del
Estado Libre Irlandés, pero también de la Real Club de
Yates de su ciudad, tales son las contradicciones de la historia.
Estos veleros solían pesar unas veinte toneladas y los dos
mencionados llevaban algo que ha sido recientemente añadido al
aparejo del Sauntress, la vela cuadrada (ver ilustración de la
vela cuadrada de Saoirse).
Sauntress
pertenece a una época distinta y a una
tradición diferente, se construye en el apogeo del deporte de la
vela antes de la Primera Guerra Mundial en Cardiff (Gales) en 1913,
bajo diseño de Wright y
construido por Wright
y Harrris, pesa cinco toneladas, tiene 28 pies de eslora, 8 pies
de manga, 4´10´´ de calado. Su construcción es
de pino tea fijado en cobre sobre armazón de roble, quilla
lastrada con plomo y algún lastre de plomo en el interior.
Bien podía haber
sido construido a ojo, no usando planos "constrúyeme uno como
ese" en cuestión de semanas, quizás para un médico
de la zona o algo así, un velero común para la
época que casualmente ha sobrevivido.
Lleva el aparejo propio de un velero de entonces, vela mayor cangreja,
dos foques y escandalosa (ver aparejo del Sauntress). Una
reciente innovación lo dotó de la posibilidad de utilizar
la vela cuadrada, aparejo traído por Worth y O´Brien.
Tenía motor, pero fue desmontado hace unos
quince años navegando ahora como lo había hecho
originariamente, impulsado por la fuerza del viento sobre las velas.
Sauntress
es de mí propiedad desde hace treinta y
cuatro años, los primero diez dedicados a su
reconstrucción y mejora de su resistencia a base de dotarlo de
estructuras de roble adicionales y el resto aprendiendo su manejo y
mejorando los conocimientos que sobre él tenía.
Casi todo el tiempo, excepto los dos últimos años, estuvo
en la ensenada de Pyefleet en la desembocadura del río Colne, el
hogar de los barcos tradicionales de Essex, los Smacks.
Ha navegado por Noruega, Francia y Holanda, ha pasado tres años
al abrigo de la isla de Garinish,
río Kenmare,
condado de Kerry,
Irlanda,
donde encontré una hospitalidad similar a la que disfruto en
este Puerto de
Redes.
No preciso decir que no
tiene ayudas electrónicas para su gobierno, si bien, dispone de
GPS y sonda acústica, por lo tanto requiere una mano en el
timón permanente, aunque navegará por si mismo a
barlovento por largos periodos al estar su parejo muy bien equilibrado.
Internamente está dispuesto justo al modo tradicional, cocina a
estribor y mesa de cartas a babor, un camarote doble a babor,
sofá y mesa giratoria a estribor con una litera adicional a proa.
Al carecer de motor, el mantenimiento es básicamente
cuestión de pintar y barnizar, trabajos de cabos, aguja e hilo
para el cuidado de las velas y poco más.
La gente pregunta,
¿que hace uno cuando no hay viento?, la respuesta es esperar.
La espera en el mar tiene su propia belleza, por la noche bajo un cielo
de estrellas reflejándose sobre el mar inmóvil se
disfruta de la gran belleza del universo, mientras llega una nueva
brisa.
Sauntress es rápido y diestro, como si fuera un velero grande,
hizo la travesía Falmouth a Coruña,
pasando por Vizcaya,
un recorrido de 452,8 millas náutica,s en cuatro días y
cuatro horas, velocidad media 4,75 nudos, una travesía
afortunada que no siempre es posible.
Sauntress
le ha dado a su tripulación y a mí
muchas satisfacciones a lo largo de los años y a otros muchos un
gran placer viéndolo, quizás mucho más del que yo
puedo expresar.
(1) Estos barcos de pesca, los "smacks" que faenaban
buscando ostras o
pescaban al arrastre, solían tener 30 ó 40 pies de largo
o más,
llevaban cangreja como aparejo, carecen de motor y tenían
cubierta.
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Martin O'Scannall,
el marino irlandés que está dando vida al Sauntress
Dibujos de Claude
Worth sobre Corcubión, 1925.
Ilustración
de la vela cuadrada de Saoirse
Aparejo del
Sauntress con vela cuadrada
Navegando por la
costa irlandesa
Navegando por la
costa noruega
En el Puerto de
Redes, 2007
La silueta del
Sauntress, con su aparejo al viento, evoca épocas en que
la vela era el universo del marino e ilustra la belleza de la lucha con
el mar y el viento que a nadie deja indiferente.
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